lunes, 17 de marzo de 2008

Relaciones afectivas, adictivas y dependientes

Cuando hablamos de Relaciones Afectivas, Adictivas y Dependientes nos estamos referimos principalmente a las relaciones en las cuáles se dan apegos desmedidos con la pareja.

Son conductas inicialmente placenteras y gratificantes que terminan siendo adictivas debido al alivio que producen a necesidades infantiles insatisfechas, actuando de forma compulsiva y provocando la pérdida del interés en otras áreas de la vida, sin ser capaz de controlarse a pesar de las consecuencias negativas que generan, ya que muchas ocasiones la persona minimiza ó niega el problema.

En repetidas ocasiones solemos confundirnos creyendo que el amor es la necesidad imperiosa de estar con esa persona a la que “amamos”. Creemos que amamos porque necesitamos, esto es un error. Más bien, es una obsesión, que muchas veces hace que seamos incapaces de romper una relación destructiva.

Los orígenes de este tipo de relaciones se remontan a la etapa de la Infancia, donde nuestros padres son los principales forjadores de nuestra personalidad además del ambiente en el cuál nos desarrollemos.
En esta etapa deben ser satisfechas ciertas necesidades inconscientes que en la vida adulta se reflejaran si fueron cubiertas o no.

De acuerdo a las diferentes corrientes psicológicas, podemos decir, que en general coinciden en que es en la infancia donde se forja la personalidad, ya sea con introyecciones del ambiente a nivel inconsciente que afectan sentimiento y pensamiento, ó bien, en la construcción de aprendizajes y cogniciones, obviamente cada corriente enfoca el objeto de estudio de distinta manera y le da un peso diferente a los elementos que constituyen la psique humana.

Este tipo de relaciones se caracterizan por las carencias afectivas. Existe una necesidad imperiosa de contacto físico, hay un temor fuerte a la pérdida, al abandono y a la soledad. Esta es una de las razones por la cuál los integrantes de la pareja, permanecen, regresan ó buscan inmediatamente otra relación de las mismas características.
La dependencia entendida como ceder el control de uno mismo en sus decisiones, conductas, actitudes y demás, esta fundamentada en algún tipo de miedo, pudiendo ser, miedo al fracaso, a la soledad, a sufrir, miedo a la culpa, a morir etc. Muchas veces las relaciones afectivas se cimientan bajo este tipo de sentimientos que quizá inicialmente son imperceptibles pero que con el paso del tiempo, van mostrando su verdadera faceta.
Otras de manifestaciones de este tipo de relaciones es la tendencia a confundir el amor con la necesidad de salvar o de ser salvados, es decir, “soy responsable de la felicidad del otro” o bien, “ el otro es responsable de mi felicidad”. Estas dos formas de dependencia afectiva participan de la misma esperanza de encontrar en los demás la fuente de su valoración, y su razón de ser.
Cuando uno de los personajes involucrados en este tipo de relación termina ó intenta terminar la relación, ambos sufren síntomas de privación. Recordemos que los síntomas de privación hablando en términos de adicciones, se manifiesta cuando la sustancia se suspende, tales síntomas incluyen angustia, insomnio, desesperación, tristeza, depresión, sudoración, mareos, jaquecas, incitando esto a buscar ó volver recurrentemente con la pareja para aliviar ó evitar éstos síntomas.
Una vez que se decide liberarse de la adicción y dependencia afectiva y esta de acuerdo en abandonar su deseo de ser controlado o controlar a otro entonces dejará de manipular a los demás para obtener lo que necesita o lo que desea.
Brenda Schaeefer en su libro ¿es amor ó adicción? nos sugiere 7 pasos que nos encaminan hacia la liberación propia del amor adictivo.
Conciencia: Admitir que la adicción al amor desempeña un papel en su vida
Valoración: Descubrir el grado de adicción y/o dependencia.
Exploración: Analizar temores, mitos e historia personal
Reprogramación: Dejar ir lo viejo, abrazar lo nuevo
Renovación: Dirigirse hacia el desarrollo de relaciones amorosas maduras
Expansión: Desarrollar singularidad personal y la capacidad de amarse verdaderamente a uno mismo y a los demás.


"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad...”

1 Corintios 13:4-7

BIBLIOGRAFIA
http://es.wikipedia.org/wiki/Amor
http://salud.terra.es/web/especiales/muestra.aspx?Id=27
http://www.noticiastrujillo.com/index.php?option=com_content&task=view&id=17384&Itemid=186
http://escuela.med.puc.cl/publ/Boletin/Psiquiatria/AbusoDependencias.html
Forward, Susan, Cuándo el amor es odio, México,Debolsillo,2005.
Pietro, Daniel, La dependencia afectiva, México, Ed. Diana, 2003
Schaeffer, Brenda ¿Es amor ó adicción?, México, Promexa/Hazelden, 2003.

2 comentarios:

Feliks dijo...

Esta excelente tú trabajo muy completo y facíl de entender.

Felicidades.

Francisco Gómez dijo...

Me parece un excelente artículo. Creo que habría que agregar que la autoestima juega un papel fundamental. En efecto, una buena o mala autoestima se forja desde la infancia. En mi experiencia como psicoterapeuta, he podido apreciar que tras cualquier adicción existe una autoestima deteriorada. Es un “hueco” de amor por sí mismo que la persona trata llenar a través de agentes externos, tales como: drogas, alcohol, compras, comida, ¡relaciones afectivas!, etc. A través del proceso psicoterapéutico, una vez que la persona ha encontrado la razón del autorrechazo, las posibilidades de dejar cualquier adicción se incrementan, dado que la persona empieza a amarse, a respetarse y, en consecuencia, comprender que la adicción es una manera de autodestrucción. Una persona con una autoestima fuerte, difícilmente se haría daño.
Lamentablemente, en la actualidad hay muchos medios, tales como películas, canciones, novelas, etc., que hacen creer que las relaciones adictivas son “lo correcto”, el problema es que la gente llega a creer e incluso llegan a vivirlas, porque creen que debe ser así. Hay un problema serio cuando se da un rompimiento de una relación de este tipo, a grado tal que, pueden llegar a una depresión mayor que, aunado a un poco de alcohol o alguna droga, algunas canciones deprimentes, pueden terminar en suicidio “por amor”. Quizá parezca una exageración, pero un ejemplo clásico de una relación adictiva es una obra de teatro de William Shakespeare: Romeo y Julieta.
Por otro lado, hay un libro que a mi juicio, habla muy bien acerca de lo que es en realidad el amor, pensando en prevenir una relación adictiva: “El camino para el amor: Los 11 pasos”, de M. Scott Peck. También se puede consultar los puntos más importantes de este libro por internet en el siguiente link: http://www.pensamientos.com.mx/el_camino_del_amor_los_11_pasos.htm.